El año pasado, publicó su tercer disco “Francois Peglau y La Fracaso Band” en el que vuelve sobre el tópico de  siempre: el fracaso. Hablamos de eso. Dice además que no se siente de ningún lugar (y que en el Mundial alentará al equipo que más le convenga). Últimamente está escuchando trap. Sobre la música para comerciales (Tottus, BCP) nos contó que los toma como una plataforma más para hacer conocida su música, como YouTube o Spotify. Como bonus le preguntamos qué canciones elegiría para este verano. Las colocamos, al final. 

Pareces fascinado con la idea del fracaso: tus discos, productora, ahora el nombre de tu banda. Eres como el Ribeyro de la música peruana.

En general, toda la industria de la cultura está llena de artificio. De un éxito ficticio que ya cuando estás mayor te das cuenta que es mentira. Sobre todo en el mundo de la música, donde siempre ensalzamos nuestros logros de manera excesiva. La idea del fracaso surge desde cuando estaba en Inglaterra. Un día una persona comentó uno de mis primeros videos –esos humildes y artesanales–. Decía: “eres un fracaso”. Y desde ahí, pensé: “sí, somos unos fracasados”. Y la verdad es que la calidad era baja, las canciones sonaban lo-fi, pese a que estábamos muy productivos. Luego empezaron a sonar bien, pero seguí pensando que todo era un fracaso…

También es una buena defensa, ¿no? Bajar las expectativas…

Claro, es como decir: “peor que eso no vas a tener”. La verdad soy down to earth. Me gusta jugar con eso, con que todo sale mal, como la vida misma y dentro de todo eso seguramente surge alguna cosa bonita.

Eres abogado, músico, productor. ¿El modelo de negocio de la música ha fracasado o cambiado?

En general, es así en todas las artes. Philip Glass, por ejemplo, por años se dedicó a las mudanzas. Lamentablemente lo que menos plata te da, es la parte creativa: hacer canciones, colaborar con músicos amigos. Quizá por eso me volví un empresario. Creo que el músico tiene que tomar el control. Siendo solo músico te arriesgas más a ser manipulado. Tener una visión más macro te permite a ti estar en control.

Volviendo al fracaso, eres de la generación que creció con Alan, Fujimori.

Los 90 fueron terribles, pero los 80 fueron aún más. Un estado fallido, todo se había ido al diablo. Me sorprende que haya gente que ahora cree que en esta última década hemos triunfado. El Perú sigue siendo un país complicado, hay un montón de cosas qué hacer.

Incluso aparece la voz de Belaúnde en uno de los temas de tu último disco. Como una revelación.

Siempre me ha gustado la escuela de Jorge González que a través del pop te está metiendo tu chavetazo. En El camino no es el camino aparece Belaúnde. Me jaló la memoria, el proyecto de la marginal de la selva y encontré esta entrevista de los 80 donde pareciera que está hablando de cualquier otra cosa, menos de una carretera. Creo que así funciona mi proceso: mezclando ideas y conceptos de cosas que a veces ni sabes que tienes.

 

Canciones para el verano que se va, según Francois Peglau: