Quien piense que Marvel no escucha a sus fans –probablemente, sus más arduos críticos– tendría que replantearse ello tras ver la última fase del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). Algo en lo que fallaban sus películas era en la concepción de sus villanos. Sus fans pedían que esto mejorara. Y es que ninguno –salvo Loki (Tom Hiddleston)– fue memorable hasta la presentación de Vulture (Michael Keaton) en Spiderman homecoming o de Killmonger (Michael B. Jordan ) en Black Panther. En el caso de Avengers: Infinity War​, el villano lo es todo.

El protagonista de Avengers: Infinity War es Thanos. El “titán loco” se presenta desde el inicio como un rival difícil de enfrentar, poderoso, capaz de hacer lo que sea por alcanzar su meta: exterminar la mitad de la población del universo. Lejos de hacerlo por mero capricho, con el transcurso de la cinta puede llegar a entenderse cuáles son sus verdaderas motivaciones y los conflictos que se encuentran detrás de sus propios actos. Esto está bien desarrollado, aunque, por lo interesante que resulta el personaje, sobre el final pueden quedar las ganas de querer saber aún más de él.

Por el lado de los superhéroes, queda claro por qué deciden enfrentar a Thanos. Aquí no hay mucho por descubrir. Tras cerca de una veintena de películas sabemos cuál es el statu quo de cada uno de ellos y qué los motiva. Esto es importante tenerlo claro, pues, caso contrario, Avengers: Infinity War no resultaría tan impactante.

La cinta está hecha para brillar y sorprender, es trepidante y está llena de acción, tiene la dosis correcta de humor (felizmente no es Thor: Ragnarok), pero si no tienes alguna noción de qué es el UCM y quieres verla –por curiosidad– probablemente salgas del cine desilusionado. Avengers: Infinity War es un acierto en la medida que se le considere una parte de un todo bien estructurado, con 10 años de historias en su espalda.

Una de las pocas cosas que criticar de la película sea probablemente el Computer-generated imagery (CGI), que, si bien en Thanos y su orden negra estuvo genial, no fue así con la Hulkbuster, que pareció descuidado. La música, por otro lado, es otro de los puntos fuertes: precisa, en cuanto a la presentación de los personajes (cuando empiezan a tocar “Rubberband Man”, de The Spinners, sabes que están a punto de aparecer los Guardianes de la galaxia, por ejemplo) y en los momentos de mayor tensión o epicidad.

Personalmente creo que Anthony y Joe Russo hicieron un magnífico trabajo en Avengers: Infinity War considerando que tuvieron que equilibrar el tiempo en pantalla –y los egos– de prácticamente todos los héroes con los que cuenta actualmente el catálogo del UCM. Ya lo habían hecho antes en Captain America: Civil War, pero con Avengers: Infinity War se lucieron el triple. ¿Valió la pena haber esperado seis años por ella (desde que se presentó a Thanos como el enemigo a vencer en la primera cinta de los Avengers)? Totalmente. Desde el inicio sabes que se les viene la noche a Iron Man y compañía, y el final es emotivo e inesperado (tremenda apuesta la de Marvel). Y ahora solo queda esperar el estreno de la próxima película de los héroes más poderosos de la Tierra que afortunadamente se estrenará el 2019.